Cuestiones jurídicas y bioéticas entorno a la Muerte
Curso dictado por Dra. Teodora ZAMUDIO

Material editado para l@s alumn@s de la U.M.S.A.

 

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Publicado en Cuadernos de Bioética
Ed. Ad Hoc. Argentina

Andrés Ellena*

No es novedad que los Comités Hospitalarios de Ética (CHE) -según la denominación de ellos que adopta esta ley, por cierto empleada en la literatura bioética y en algunos ámbitos hospitalarios, la que no me parece correcta-, son  equipos transdisciplinarios que se ocupan de los conflictos éticos surgidos de la vida y la práctica hospitalaria; principalmente, evacuando las consultas -mediante sus dictámenes- referentes a tales cuestiones (por lo común dilemáticas, o como poco difíciles, y casi siempre urgentes), cumpliendo también funciones de estudio, docencia e investigación académica.

Creo que de acuerdo a los antecedentes, deberían llamarse Comités Hospitalarios de Bioética (CHB) en lugar de CHE, pues la primera denominación es más acorde con su naturaleza y funciones.

Considerando al art. 1, la mayor objeción que se le puede formular es que hay una indebida superposición de dos tipos de Comité: el Comité de Bioética o de ética clínica, y el Comité de Ética en Investigación (en humanos). Así resulta de la función que les atribuye de “supervisión de la investigación” al vincularla con uno de los temas que el art. 3 les asigna: la “experimentación en humanos” (inc. c.). Lo que corresponde -y así lo propongo- es que existan dos tipos de comité, independientes el uno del otro.

Las razones básicas son: ambos son de distinta constitución y funciones. El Comité de Ética en Investigación lo integran, en general, investigadores, farmacólogos médicos, legos y estadistas; es obligatorio y su dictámen es vinculante. En cambio, los CHB son de constitución multidisciplinaria: agentes de la salud, abogados, filósofos, representantes de la comunidad (de los pacientes), etcétera. No es obligatorio -ni siquiera según la ley que anotamos, pues existirán en cada hospital público “en la medida enque su complejidad lo permita”-, y sus funciones de asesoramiento no son vinculantes, tal como, refiriéndose a los auténticos CHB, lo dice el art. 4. Por ello, las menciones a la investigación deberían ser eliminadas; máxime teniendo en cuenta que en no todos los hospitales se efectúa experimentación en humanos. Además, la Disposición 356 de la A.N.M.A. y T.M.,[1] posterior a esta ley, nos da la razón, pues contempla la figura del “Comité de Ética Independiente” para la evaluación ética de los “estudios clínicos de tecnología médica” que contempla, que son, en definitiva, investigaciones en humanos, sanos o enfermos.

El art. 2 debería contar con otra redacción, más precisa y más exacta. Propongo la siguiente: “Los Comités Hospitalarios de Bioética funcionarán como equipos interdisciplinarios integrados por representantes de los distintos profesionales de la salud y agrupamientos escalafonarios (debiendo siempre estar representados médicos, enfermeras, un administrativo de nivel jerárquico), abogados, filósofos, representantes de la comunidad, representantes de los diversos cultos autorizados, etcétera. La elección de sus miembros se realizará por una convocatoria interna y serán designados por el Director del Hospital. Desarrollarán su actividad dentro del Hospital, y quedarán fuera de la estructura jerárquica. Los Comités Hospitalarios de Bioética deberán elegir entre sus miembros titulares, un Presidente y un Secretario, siendo los demás componentes denominados vocales, con voz y voto”.

Como se ve, no estoy de acuerdo con la redacción del art. 2 de la ley, y en la propuesta de reforma se dan por entendidas las razones.

En general, estoy de acuerdo con la redacción del art. 3, descartando la “experimentación en humanos” (que ya he dicho que no es materia propia de los CHE) y destacando la vaguedad de algunos de sus incisos (¿”eugenesia”?), que requerirían de una mayor precisión (v.gr., por “eutanasia” sólo puede entenderse el derecho, moral y jurídico, a morir con dignidad, lejos del llamado “encarnizamiento médico”). Por otra parte, dado que el listado de temas que se hace en este artículo no lo es “en forma excluyente”, ello hace que, como se dice en el lenguaje jurídico, esta disposición sea “meramente enunciativa”.  Pero le agregaría un párrafo, a fin de evitar otros posibles malentendidos, según el cuál: “No son de competencia del Comité de Bioética los problemas personales, los problemas gremiales, los problemas interpersonales (entre colegas) y los problemas de responsabilidad profesional”. Estos últimos son de competencia de los Comité Deontológicos de las asociaciones médicas, cuando no de los Tribunales. Los otros, son ajenos a la labor hospitalaria bien entendida.

Nada observo al art. 4. pero en cuanto al art. 5, mi propuesta es que se considere que las normas de actuación seán fijadas por el propio CHE en su reglamento interno, y no, de un modo genérico, por el Ministario de Salud. Simplemente, porque cada hospital es un mundo.

Los demás artículos son de forma.

Vale la pena mencionar que en la Comisión Nacional de Bioética del CONFEMECO, y como miembro de ella, se estudió esta ley, y que he extraído parte de las precedentes consideraciones del Informe labrado. Además, esta Comisión propone que todos los Colegios Médicos impulsen y propongan, en cada una de sus provincias, la elaboración de una ley de Comités Hospitalarios de Bioética -conforme a las peculiaridades locales, claro está-, ya que la ley comentada presenta algunos inconvenientes -tales como los que he descripto-, que vedan que se pueda simplemente adherir a ella,[2] a más de que, es de acotar, tal ley no fue reglamentada en tiempo como hubiese correspondido, y se tiene conocimiento de que ello no se va a realizar.

Considero que es necesario contar con un marco legal adecuado para el funcionamiento de los CHB, en donde además se deberá prever y hacer constar una asignación de recursos para su funcionamiento, estando de acuerdo en que ella deberá ser propia de cada presupuesto hospitalario.

Finalmente, me permito poner a consideración el anteproyecto de ley que se elaboró en la Comisión de Bioética del Colegio de Médicos de la 1ra. Circunscripción,  y que se elevará oportunamente a la Comisión de Salud del Poder Legislativo de la Provincia de Santa Fe, cuyo articulado se transcribe a continuación.

 


NOTAS:

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* Doctor en Medicina por la Universidad Católica de Córdoba (Rep. Argentina). Presidente de la Comisión de Bioética del Colegio de Médicos de la 1ra. Circunscripción (Santa Fe, Rep. Argentina). Miembro de la Comisión Nacional de Bioética del CONFEMECO. Miembro Fundador e Integrante del Comité de Bioética del Hospital “J. J. Iturraspe” (Ciudad de Santa Fe). Profesor Adjunto de Ginecología (Extensión de Cátedra) de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (Santa Fe). Profesor de Bioética en el Colegio de la Inmaculada de la Ciudad de Santa Fe.

[1] Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. Disposición 969, del 19/2/97, sobre “Especialidades medicinales. Régimen aplicable a los estudios clínicos de tecnología médica. Definición de términos. Aprobación”, publicada en el B.O. el 11/3/97, en vigencia desde el cumplimiento de sesenta días de su publicación.

[2] Debo señalar que algunas provincias, ya legislativa (como Jujuy), ya por vía administrativa (como Mendoza), han reglamentado a los CHB con anterioridad a la sanción de la ley nacional que aquí comento. La ley jujeña se publica en este Cuaderno. En Mendoza, se trata de la Resolución n° 2.201, del 14/10/96, del Ministerio de Desarrollo Social y Salud.