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Cuidados Paliativos: derecho
a una mejor calidad de vida
Alumna:
Karina Andrea Redensky
I- INTRODUCCION
II- Objetivos
III- Medicina Paliativa.
IV- Reseña histórica de los Cuidados Paliativos en Argentina.
V- Una mirada bioética de los cuidados paliativos desde España.
VI- Estado actual. Perspectivas y desafíos, en Argentina.
VII- Conclusión.
VIII- BIBLIOGRAFIA:
I- INTRODUCCION
En
una entrevista con el doctor Robert Twycross, investigador de la Universidad de
Oxford, señaló que, “representantes de Holanda, país que en abril de 2002
despenalizó la eutanasia y el suicidio asistido, reconocieron en el último
Congreso de la Asociación Europea de Cuidados Paliativos, en La Haya, que la
sanción de la norma fue consecuencia del desconocimiento de la medicina
paliativa”
y que "Hoy, los médicos holandeses recomiendan no aplicar la eutanasia y
prefieren brindarle al paciente todas las posibilidades médicas para llevar una
vida digna",
agregó el presidente de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados
Paliativos, el oncólogo Gustavo De Simone.
Por
mucho tiempo, y aún hoy, se asocia a la eutanasia como única opción para tener
una muerte dulce o digna en aquellas enfermedades terminales donde el final de
la vida es irreversible y que generalmente produce una frustrada búsqueda de
apoyo asistencial al paciente, obteniéndose tan sólo una internación prolongada
y costosa (tanto para la persona enferma como para el estado o el sistema de
cobertura asistencial), o bien sencillamente, se abandona al paciente a su
suerte quedando así desprotegido y aislado, con su familia en desamparo.
Es
aquí donde los cuidados paliativos aparecen proporcionando a los pacientes y a
sus familiares, mediante una contención general, una mejor calidad de vida en
sus últimos días.
Si
bien en Argentina, son pocos los centros hospitalarios que pueden ofrecer este
servicio, ya sea porque no tienen equipos especializados en medicina paliativa o
porque no conocen esta modalidad, los proyectos individuales llevados adelante
por médicos preocupados en darle una mejor calidad de vida a sus pacientes están
logrando un cambio en la sociedad, en la manera de cómo morir dignamente, o
mejor dicho, vivir mejor esos últimos días.
II-
Objetivos
Si la
medicina paliativa es una respuesta alternativa a una muerte digna, a aquellos
enfermos donde no responde el tratamiento curativo, incluyendo al enfermo, su
familia y sus convicciones religiosas, sociales y morales; ¿cuáles son las
perspectivas y desafíos de estos cuidados en la Argentina, país periférico con
una grave crisis económica, respecto a la posibilidad de llegada a la
población?.
Para
trabajar sobre el tema, es necesario investigar sobre:
¿Qué
es la medicina paliativa?
¿Cómo
ayuda al paciente y a su familia?.
¿Cómo
y dónde se puede acceder a ella?.
¿
Cuál es su situación legal en el país?.
¿
Cuáles son las perspectivas y desafíos de estos cuidados en la Argentina?.
III- Medicina Paliativa.
Uno
de los objetivos fundamentales de la Medicina, es curar y aliviar el sufrimiento
humano, pero existen multitud de procesos en que no es posible la curación y no
por ello la Medicina debe considerarse que ha fracasado, ya que aún hay mucho
por hacer, empezando por sostener anímicamente a sus pacientes.
Actualmente se empieza a dar gran importancia a la labor preventiva. Pero existe
una faceta paliativa y de alivio al dolor, para los cuales muchas veces el
profesional se encuentra desprovisto de recursos, para hacer frente a multitud
de problemas (físicos, psíquicos, sociales) que presentan estos pacientes.
La
O.M.S. (Organización Mundial de la Salud),
en su reporte técnico serie 804,
Ginebra 1990, define a la Medicina Paliativa como "el
área de la Medicina dedicada a la asistencia activa y total de los pacientes y
sus familias, por un equipo interdisciplinario (integrado por médicos,
psicólogos, fisioterapeutas, enfermeras y voluntarios) cuando la enfermedad del
paciente no responde al tratamiento curativo, con el objetivo de obtener una
mejor calidad de vida, con procedimientos que lleven al alivio del dolor y otros
síntomas de su enfermedad, al respeto de las necesidades y derechos del enfermo
y a dignificar su vida.
Esta
medicina se centra en el tratamiento físico, psicológico y espiritual del
enfermo a través de un equipo multidisciplinario que controla el dolor y otros
síntomas, y lo asiste junto a su familia.
Desde el punto de vista físico,
se trata de conseguir el bienestar del paciente. Para ello es preciso realizar
una valoración de su estado de salud para detectar las necesidades de cada
enfermo y focalizar qué cuidados de enfermería requiere. Esto implica un
seguimiento diario de sus necesidades, como por ejemplo disminuir su dolor,
mejorar su patrón nutricional, de actividad, sueño-descanso, etc.
La atención psicológica pretende
ayudar al paciente a entender su situación, apoyarlo y orientarlo en las
diferentes fases de rebeldía, depresión o crisis que pueda sufrir durante el
proceso de la enfermedad. Según el Dr. Martín Algarra, director del departamento
de Oncología de la Clínica Universitaria, “esta atención psicológica incluye de
manera especial a la familia, componente imprescindible en el tratamiento y
cuidados del paciente. Pero ante situaciones crónicas e incurables también la
familia puede enfermar física y psicológicamente, se desestructura, sufre... Por
eso, las familias de pacientes en situaciones de enfermedad incurable o terminal
también necesitan una atención adecuada, para que siga siendo un soporte de
alivio para el paciente”.
Por último estos cuidados se
complementan con el apoyo espiritual, con la labor del voluntariado y la
asistencia social, realizando esta tarea innegable en la práctica, en los
hospitales o en los domicilios de los pacientes.
Se
debe tener en cuenta que los Cuidados Paliativos son una respuesta a las
necesidades de las personas en el final de sus vidas, pero estas necesidades son
concretas, específicas y personalizadas, y requieren ser respondidas en el
contexto cultural, social y sanitario donde vive la persona enferma y su
familia, ya que un paciente en Argentina puede presentar dificultades y
necesidades muy distintas a uno de Brasil, o de Colombia o de Costa Rica y, a su
vez, un paciente residente en Buenos Aires puede presentar desafíos diferentes a
aquel que reside en Jujuy, en la Patagonia o la Mesopotamia.
Los
pacientes llegan a conocer estos cuidados, a través de la recomendación del
médico que les sugiere charlar con gente del equipo especializada en el control
del dolor y síntomas, o por una derivación específica de éste, porque verifica
que los problemas y necesidades de los enfermos no están satisfechas, y aquí
hablamos de “no sólo los enfermos terminales sino también de aquellos que frente
a ciertas situaciones (internaciones, operaciones, etc.) no pueden controlar su
depresión, angustia, dolor”,
o bien, porque los síntomas de la enfermedad no son controlados por sus médicos,
porque no saben, no pueden controlarlos, o porque son muy complejos.
Otra
forma de acceder a ellos es por medio de su difusión en la sociedad, que a
medida que van siendo conocidos son demandados por los propios pacientes o sus
familiares.
IV-
Reseña histórica de los Cuidados Paliativos en
Argentina.
A
mediados de la década del ochenta, surgen las primeras iniciativas individuales
y aisladas, unas de otras, vinculadas con los cuidados paliativos.
En
Julio de 1990, en San Nicolás, se realizó el Primer Curso Internacional de
Control de Dolor y Medicina Paliativa, contando con la presencia del Dr. Charles
Cleeland de E.E.U.U., del Dr. Eduardo Bruera, líder argentino emigrado a Canadá
y representantes de diferentes equipos argentinos que ya estaban trabajando en
Cuidados Paliativos.
En
enero de1994, después de que aquel grupo de pioneros fundara informalmente la
Asociación, se obtuvo la figura legal de sociedad científica sin fines de lucro
con personería jurídica. A partir de aquí fueron surgiendo otros equipos en las
principales ciudades del país, con sólida formación de sus integrantes (ej.:
Rosario, Neuquén, localidades del Gran Buenos aires, etc.). La comunicación
entre los diferentes equipos fue creciendo, y la Asociación Argentina se
transformó en una entidad de encuentro e intercambio de experiencias para todos.
A partir del año 2000 y después de largas gestiones se llega a la firma de un
convenio de colaboración recíproca entre el Ministerio de Salud y la Asociación
Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos, con el objetivo de impulsar el
desarrollo de múltiples actividades. Referentes delegados de los equipos
líderes, participan en la redacción de las Normas de Organización y
Funcionamiento de los Cuidados Paliativos, aprobadas por Resolución 643/2000 del
Ministerio de Salud de la Nación, incorporándose la misma al Programa Nacional
de Garantía de Calidad de la Atención Médica, e iniciando el proceso de
categorización de servicios.
Se
inicia, además, en el terreno académico, el proceso de certificación de la
actividad, estableciéndose el vínculo necesario con las instituciones
pertinentes. Todas estas medidas reflejan por un lado la tarea sostenida y
progresiva de los equipos y sus integrantes, y por el otro la mejor comunicación
e interacción de diferentes iniciativas, tanto dentro del país como la de los
colaboradores del exterior.
V-
Una mirada bioética de los cuidados paliativos desde España.
La
Ley General de Sanidad de España, Ley 14/1986 de 25 de abril, General de Sanidad
(B.O.E. nº 102, de 29 de abril), en su artículo 10 establece la obligación para
los sanitarios de informar y obtener el consentimiento del paciente, (en
general) para determinadas actuaciones diagnósticas y terapéuticas,
reconociéndose como un derecho de los enfermos y un deber de los sanitarios. No
considerándose una buena asistencia sanitaria aquella que no tiene en cuenta la
opinión de los pacientes y, según los casos, de los familiares.
Aunque en Cuidados Paliativos la finalidad y los objetivos del Consentimiento
Informado permanecen inalterados, los aspectos formales del mismo pueden
presentar peculiaridades, en lo que se refiere a metodología, estructura y
proceso, que derivan de las siguientes circunstancias:
En la
fase avanzada de la enfermedad hay una especial vulnerabilidad de la persona.
Con
frecuencia el ánimo es inestable y suele haber alteraciones cognitivas que
dificultan el proceso de información y consentimiento: depresión, delirium,
efectos de determinados fármacos, etc.
Por
la corta expectativa de vida de estos enfermos, suele haber un tiempo limitado
para realizar el proceso de información y averiguar los deseos de estos
pacientes, que muchas veces, en nuestro medio, tienen un escaso conocimiento de
la enfermedad.
La
aparición no infrecuente de algunas complicaciones provoca situaciones de
urgencia en las que hay que tomar decisiones con gran rapidez.
Las
situaciones de incertidumbre son mayores que en otras fases de la vida, lo que
requiere una dosis especial de sensibilidad y flexibilidad por parte del equipo,
que debe saber contar, en la toma de decisiones, con el criterio de la persona
enferma y su escala de valores.
La
familia adquiere gran relevancia en el proceso de la enfermedad, por su
participación en el cuidado del enfermo y en la toma de decisiones. En el ámbito
cultural, la familia tiene una gran influencia en las decisiones del enfermo;
por eso, puede ser importante que la familia participe también en el proceso de
obtener el Consentimiento Informado. Supondrá un claro beneficio para el enfermo
si se consigue que la familia intervenga con él en la toma de decisiones.
En
Cuidados Paliativos interviene un equipo interdisciplinario, coordinado y
responsable, lo que repercute en la relación con el enfermo y en la toma de
decisiones.
En
España, para incluir a un paciente en un programa de Cuidados Paliativos no es
preciso obtener un consentimiento informado por escrito. Sin embargo es
aconsejable que esté adecuadamente informado. Información que debe hacer
referencia, de forma gradual, desde la situación clínica en la que se encuentra
hasta los objetivos y finalidades del programa de Cuidados Paliativos.
Siguiendo el criterio que se recoge en la Ley General de Sanidad, se debe
obtener el Consentimiento Informado escrito cuando se vayan a practicar
procedimientos invasivos con riesgos para el paciente, tales como:
-
Técnicas derivativas quirúrgicas con finalidad paliativa (p. ej., colostomía de
descarga, gastrostomía, nefrostomía, colocación de prótesis).
-
Técnicas analgésicas invasivas (p. ej., Colocación de catéter intraespinal,
bloqueos nerviosos).
-
Radioterapia paliativa, especialmente en aquellos casos en los que no hay
confirmación histológica.
-
Tratamientos invasivos realizados en domicilio (p. ej., paracentesis).
-
Procedimientos diagnósticos de imagen con contraste.
-
Inclusión en ensayos clínicos.
-
Transfusión sanguínea.
El
modo concreto de plasmar por escrito el Consentimiento Informado dependerá de
cada procedimiento. Muchas veces bastará con las anotaciones que con esta
finalidad se vayan haciendo en la historia clínica, reflejando todo el proceso
del Consentimiento Informado. En las circunstancias en las que legalmente se
exige el documento de Consentimiento Informado y dependiendo del profesional que
vaya a realizar el procedimiento, se puede:
A)
utilizar el modelo de Consentimiento Informado que haya disponible en el centro
de trabajo para otros procedimientos (intervenciones quirúrgicas, etc.)
B)
emplear un modelo de Consentimiento Informado que se redacte expresamente en la
unidad de Cuidados Paliativos (para lo que convendrá contar con el asesoramiento
del Comité Asistencial de Ética del centro).
En
cualquier caso, parece necesario insistir en que estos documentos escritos son
la consecuencia del proceso de información que supone un verdadero diálogo entre
médico y enfermo, en el que éste pueda preguntar todo lo que desee y pueda
acabar aceptando o rechazando aquello que se le propone.
Es
importante resaltar que el documento -"el papel"- no debe sustituir a la
dedicación de tiempo del médico para hablar con el paciente y su familia, que es
lo que éstos - al menos en nuestra cultura - demandan.
Como
vemos, siempre está presente ante cualquier procedimiento, el consentimiento
informado del enfermo y/o su familia, ejerciendo de esta manera su plena
libertad frente al acto humano de morir dignamente.
VI-
Estado actual. Perspectivas y desafíos, en
Argentina.
Existen diferentes modalidades para proveer cuidados paliativos, existiendo en
la actualidad más de 60 equipos trabajando con diferentes niveles de desarrollo.
La mayoría de estos equipos incluyen a médicos, enfermeros y al menos un
integrante del área psico-social y algunos equipos más complejos incluyen más
profesionales u otros de diferente disciplina.
Los
principales equipos en etapa avanzada de desarrollo son:
Referencias:
CEXT,
asistencia por consultorios externos.
AD,
asistencia domiciliaria.
INT,
servicio de internación.
UCP,
servicio de admisión en Unidad de Cuidados Paliativos estructural.
CD,
centro de día.
A
pesar de estos equipos, para el especialista inglés Robert Twycross, de la
Universidad de Oxford, que recorrió todo el país, “la medicina paliativa en la
Argentina está fragmentada y posee recursos limitados, además de que la sociedad
desconoce su derecho a recibirla a través de los programas de salud.” Y Gustavo
De Simone explica que si bien “los cuidados paliativos están actualmente
incluidos en el Programa Médico Obligatorio del Ministerio de Salud de la Nación
el programa fue modificado con una drástica reducción en algunos de sus
contenidos y aún (los cuidados paliativos) no están disponibles para la mayoría
de la población”, por lo cual los desafíos que aún se deben afrontar en los
próximos años en esta disciplina son:
Desafío cultural: en la Argentina existe una tendencia al “paternalismo” que
implica la decisión del médico de brindar o no información de acuerdo con su
propio criterio, sin tener en cuenta los requerimientos del paciente y muchas
veces son los familiares quienes buscan la complicidad del médico para ocultar
al paciente información sobre su enfermedad. La situación se complica debido a
la mala capacitación de la mayoría de los profesionales en temas de
comunicación, y esto se refleja en dificultades cotidianas que suelen
comprometer la calidad de la atención y la dimensión ética de la misma.
Dentro de la dimensión cultural y ética, surge la necesidad de mayor compromiso
de los profesionales de cuidados paliativos en el debate sobre la eutanasia,
colaborando para la argumentación racional y el conocimiento progresivo sobre
objetivos y alcances de los mismos.
Desafío socio-sanitario: La distribución de recursos humanos en salud, con
escasez de enfermeros y número elevado de psicoterapeutas, genera la necesidad
de redimensionar los roles y funciones para optimizar resultados. Sería
conveniente afianzar el entrenamiento de los psicoterapeutas en temas de
cuidados paliativos para que puedan fortalecer su apoyo al resto de
profesionales y a los familiares del paciente, la familia del paciente cuando
asume el rol de cuidador deberá asumir actividades evaluadas, supervisadas y
orientadas por profesionales de enfermería debidamente capacitados, y con el
soporte emocional del psicoterapeuta y el equipo. Es necesario además, avanzar
en la acreditación y certificación de profesionales, consolidar su inserción en
los hospitales, en otras instituciones y en los programas de salud. Resulta
impostergable que se garantice la accesibilidad de los analgésicos a la
población que los necesita, particularmente los más desprotegidos.
Desafío educativo: desde Argentina han surgido iniciativas internacionalmente
valoradas sobre educación en cuidados paliativos, algunas de ellas con más de
una década de acción y con un impacto que trasciende los límites del país para
extenderse en América Latina. Internamente tenemos programas llevados a cabo por
Pallium que contribuye a la formación de profesionales, por la fundación Femeba,
por la Universidad de Rosario. En Córdoba también existen programas de educación
de postgrado, y en la Universidad del Salvador en Buenos Aires, que modificó la
currícula de formación de especialistas en Oncología Clínica, incluyendo
actualmente objetivos, materias y carga horaria para temas de cuidados
paliativos. La Dirección de Capacitación de la Secretaria de Salud del Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires incluyó desde el año 2002 a los cuidados paliativos
en la propuesta educativa para los residentes hospitalarios y otros
profesionales, En la Escuela de Enfermería Universitaria de la UBA, se dicta un
módulo de cuidados paliativos dentro del programa de pregrado de la carrera de
enfermería. Pese a estas iniciativas y otras no mencionadas, aún es necesario
incluir el tema en la formación obligatoria sistemática, fundamentalmente en el
pregrado de la carrera de medicina a escala nacional.
VII-
Conclusión.
La
Medicina Paliativa, ofrece un modelo de salud diferente e innovador respecto al
actual, propone un profundo cambio en la cultura médica contemporánea. Presenta
un modelo de salud que podría denominar personalista, es decir, “un ethos
profesional basado en un profundo respeto por la persona, por lo que ella es y
por su dignidad”.
Este
potencial renovador sólo podrá lograrse si se mantiene fiel a la concepción
global del ser humano que estuvo en su origen. Para ello es necesario tener
presente los principios éticos que resguardan la dignidad de la persona, incluso
en condiciones de extrema debilidad, como suele ser la etapa final de la vida, y
que puede resumirse en el respeto por la dignidad de la persona y aceptación de
la finitud de la condición humana.
Condición humana, que se debe respetar a cualquier paciente que necesite de
estos cuidados paro poder sobrellevar su enfermedad, que sin ser terminal, tiene
dolor no tratado por sus médicos, angustia, depresión, molestias, es decir
necesidades insatisfechas. Se debe mejorar el diálogo entre quienes desarrollan
normativas éticas y quienes trabajan al lado de la cama del enfermo, que se
aliente la discusión interdisciplinaria de temas éticos, que se atienda tanto
los aspectos psicológicos como los bioéticos en la toma de decisiones, que se
difundan lineamientos– guías y que se tenga voluntad de avanzar hacia los
cambios.
Como
vemos es un desafío que involucra a toda la sociedad.
VIII- BIBLIOGRAFIA:
Comité de Ética de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, “Consentimiento
informado en cuidados paliativos”, Diario Médico, Aprobado por el Comité
Directivo de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos en Madrid el 15 de
febrero del 2002.
De
Simone, Gustavo G. “El final de la vida: situaciones clínicas y cuestionamientos
éticos”.
García, Diego. Ética de los confines de la vida. Colombia. ed. El Búho.1998.
Sancho Gomez, Marcos. “Avances en Cuidados Paliativos”.
T III. Ed.
Gafos. 2003.
Taboada R., Paulina. El derecho a morir con dignidad; año VI, nº 1. acta
Bioética 2000.
Fabiola Czubaj. “Soy un médico antieutanasia", Entrevista con el doctor Robert
Twycross: investigador de la Universidad de Oxford. diario La Nación. 03-06-10.
http://www.aamycp.org.ar/historia.htm
http://www.medspain.com/ant/n10_mar00/sint.htm
http://www.muertedigna.org/textos/euta437.html
http://www.seresseres.20m.com/
http://www.unav.es/cdb/pagina_4.html

Fabiola Czubaj,
“Soy un médico antieutanasia", Entrevista con el doctor Robert Twycross:
investigador de la Universidad de Oxford, diario La Nación, 03-06-10.
Taboada R., Paulina. El derecho a morir con dignidad; año VI, nº 1. acta
Bioética 2000.